Las personas pasamos, a lo largo de nuestra vida, por diferentes momentos sensibles o etapas críticas en las que nuestro organismo bio-psico-social promueve cambios importantes para seguirse desarrollando y tener salud.
Un importante número de estos momentos se da en los primeros años de vida, entre la gestación y la entrada a la adolescencia. Además de en número, estos momentos son especialmente críticos por la calidad del cambio. Esto es así por la formación del sistema nervioso. Así, en el nacimiento, tan solo un 25% de las conexiones neuronales están hechas. Gran parte del restante 75 % se hace durante los primeros tres años de vida. Sin duda, es un dato que debería recordar la importancia que tiene la atención al parto y la crianza.
Pero hay otro dato que nos ha de poner en alerta en relación al cuidado de la adolescencia. Durante esta etapa, se da una revisión global de los momentos sensibles de los años de infancia; es decir, es una etapa de revisión y actualización o, entendido de otra forma, es una puerta de oportunidad para sanar aquellos aspectos que quedaron bloqueados en el desarrollo de la persona.
El organismo se reactualiza a nivel físico y psicológico, de modo que las fijaciones o bloqueos que se dieron en las etapas anteriores pueden ser corregidos si se les presta la atención y el acompañamiento necesario. De ahí la importancia, de nuevo, del rol y relación de los adultos con los adolescentes. En este sentido, es fundamental que los adultos proporcionen estímulos positivos, ofrezcan modelos constructivos y acompañen emocionalmente los vaivenes de esta edad. Sin duda, este trabajo lo podrán hacer si previamente dichos adultos han hecho un trabajo de autoconocimiento y sanación de las propias heridas.
Por otro lado, no es casualidad que numerosísimas culturas, en diferentes épocas de la historia (siendo Occidente hasta cierto punto una excepción) crearon dispositivos especiales, o ritos de paso, para las edades púberes (a partir de los 8 o 9 años hasta los 14).
Todos estos datos deben conducirnos a la reflexión y a la acción inteligente para ayudar a los adolescentes y a la sociedad en general a tener más salud y disfrutar de vidas dignas.